Como viene siendo ya habitual, el último jueves de cada mes, Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz lleva a cabo la iniciativa Círculo del Silencio. El pasado día 30 de enero, tanto en Badajoz como en Mérida, casi un centenar de personas se reunieron, como forma de toma de conciencia e interpelación social, poniendo el acento, en esta ocasión en los jóvenes de nuestra sociedad.

Queridos Juan, Raquel, Carmen, Cesar, Clara, JuanPa, Celia, Santi, María, Adri, Javi, Esther, Paula, Aroa, Marta, Felipe, Hugo, Irene, … queridos y admirados Jóvenes.

Queremos deciros que estamos esperanzados con vosotros, con vuestra alegría, con vuestras ganas de formaros, con la defensa que hacéis de los animales y de la casa común. Con vuestras ganas de vivir¡¡¡.

Queremos deciros que vuestra música es con la que queremos bailar y que de continuo nos enseñáis valores como la amistad, la generosidad, y también el perdón y la sinceridad.

Nos descolocáis con muchas de vuestras curiosidades, danza, teatro, piano, escalada, rafting, boxeo, baloncesto, … pero ellas nos acercan a vosotros.

Sabemos que no os lo ponemos fácil, que parece que todo esta escrito para que repitáis los mismos errores que nosotros: individualismo, ruido, esclavitud tecnológica, consumismo, pobrezas múltiples (incluida la interior).

Los miedos nos atenazan y nos equivocamos al proponeros que os busquéis cada uno la vida, en vez de lanzaros la oportunidad de una Vida para todos digna, dignificada y compartida.

Es para tener miedo, muchos no tenéis un trabajo digno, estable y dignamente remunerado y muchos os tendréis que ir de esta tierra pese a vuestra formación. Algunos dependéis no de vuestro código de ADN sino de vuestro código postal y vemos cómo os echan a la cara nuevas nieblas: juego, drogas, éxitos, soledad, pornografía, abusos, exclusión, competencia extrema, increencia y sobre todo SALVESE QUIEN PUEDA porque o eres de los que pueden acceder a todo o a casi nada.

Como nos enseña el Papa Francisco: cuando uno se queda sin trabajo, sin educación, sin comunidad y sin familia, al final del día nos sentimos vacíos y terminamos llenando ese vacío con cualquier cosa. Porque ya no sabemos para quién vivir, luchar y amar. Es la cultura del abandono y de la falta de consideración. No digo todos, pero muchos sienten que no tienen mucho o nada para aportar porque no cuentan con espacios reales desde donde sentirse convocados.

Nosotros os pedimos que aportéis, os necesitamos, queremos escucharos, pero sobre todo también os pedimos que nos dejéis acercarnos ya que sin vosotros perdemos parte del rostro hermoso del ser humano.

Queridos Jóvenes ¿No habréis sido creados para más?.

“El evangelio nos enseña que el mundo no será mejor porque haya menos personas enfermas, débiles, frágiles o ancianas de quien ocuparse e incluso no porque haya menos pecadores, sino será mejor cuando sean más las personas que estén dispuestas y se animen a gestar el mañana y creer en la fuerza transformadora del amor de Dios”.

Por eso cuando uno de vosotros, uno solo, dice SÍ, todo tiembla, el modelo económico, la manera de relacionarse, el amor, la familia, los otros, la pobreza, el desempleo, las distancias…

Por favor no os conforméis con nuestros límites, superarlos. Ánimo, que Alguien va delante y ese Alguien también espera y tiene esperanza en vuestras aportaciones (todas).